El mantenimiento de un spa y la calidad del agua

¿Tengo que utilizar algún producto especial para limpiar un spa?¿Cada cuanto tiempo hay que realizar una revisión?¿Puede un spa estar siempre lleno? ¿Qué es lo más importante a tener en cuenta al comprar un spa? A continuación, podrá encontrar respuesta a estas preguntas  sobre el mantenimiento de un spa.

La calidad del agua

Es fundamental tener un control periódico de la calidad y el estado del agua. Revisando el agua del spa una vez por semana como mínimo, nos aseguramos que no se acumulen impurezas o restos de suciedad que irán afectando el deterioro del jacuzzi.  Hay elementos como hongos o bacterias, que en un primer momento no son visibles para nuestros ojos, pero si no procedemos correctamente los pasos de limpieza, pueden aparecer problemas al medio y largo plazo.

Con tal de poder pautar un control de calidad, recomendamos cambiar el agua cada dos o tres meses, hecho que, dependiendo el uso del mismo, deberá ser más frecuente. Al mismo tiempo, si vemos algún tipo de mancha en el casco, agua de color amarillo o turbia, deberemos aplicar el protocolo de limpieza y solucionar el problema.

Una vez efectuemos el vaciado del spa nos  permitirá poder acceder a la base del casco para poder limpiar cualquier mancha o suciedad con un trapo húmedo.

Para mantener el spa con una buena condición, es importante tener en cuenta una serie de parámetros del agua:

1. El nivel del PH: Este parámetro indica el nivel de acidez del agua, debe mantenerse entre 7,2 y 7,4 para un uso óptimo.

2. Bromo: A pesar de que en las piscinas utilizamos el cloro como elemento para tener en buena calidad el agua, en spas o piscinas de agua cliente se utiliza el bromo.  Si añadimos una excesiva cantidad de bromo, es probable que el usuario tenga irritación en ojos y piel, inicio de corrosión del spa, sobre todo de los jets y otros materiales junto a problemas de olor. En cambio, si el nivel de bromo es demasiado bajo, no estará aportando suficientes  componentes y el efecto será inadecuado.

3. Alcalinidad del agua: Si nuestro spa dispone de un nivel de baja alcalinidad provocará daño en las piezas metálicas, mientras que si disponemos de una alta alcalinidad, aparecerá unas consecuencias similares al exceso de bromo; agua en mal estado o turbia, irritación en los ojos y  piel.

Una vez, tengamos controlados todos estos aspectos del agua, deberemos realizar vaciados y llenados del spa cada dos meses (dependiendo del uso), donde a mayor uso, menos tiempo tendrá que pasar entre un cambio de agua a otro.

Spa en zona interior o exterior.

El lugar de colocación de un spa tendrá efectos directamente vinculados ea su limpieza y mantenimiento

Un spa situado en una zona exterior, rodeado de árboles, sin ningún tipo de cubierta o protecciones laterales sufrirá un mayor impacto de los fenomenos medioambientales, como la caida de polvo, tierra, hojas de los arboles etc, provocando un mayor deteriodo del agua.

En cambio, si situamos nuestro spa en una zona interior totalmente cerrada, con un suelo limpio y con la possibilidad de ducharse antes de entrar en el spa, disminuirá  la posibilidad de ensuciar el agua y a la larga, supondrá menor coste de limpieza y mantenimiento.

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